Amb moltes ganes de cultura!

El 27 de setembre serà una data que no podré oblidar fàcilment. Mesos, molts mesos sense música clàssica en directe. Sense veure els ulls dels artistes. De no tenir a prop els meus compositors de capçalera. Com va dir el Corrado Bolsi, director de l’Orquestra de Cambra de Granollers, sense l’equació perfecta que suposen compositors, executants i públic. Però va arribar el moment de la retrobada i va ser un moment de felicitat. D’aquesta que tanta falta ens fa davant les dificultats que ens envolten.

La emotiva nit va començar amb un bellíssim homenatge de l’Orquestra a les persones que no han pogut superar la pandèmia. Ho van fer amb el Concert en La Major núm.4 per a cordes de Vivaldi. Tota la senzillesa de Vivaldi omplí d’emoció al públic només sentir els primers compassos.

El concert continuà amb el Concert per a violí, oboè i cordes en Do menor de J.S.Bach. L’Orquestra es va fer acompanyar per Oscar Diago a l’oboè solista. Bach va sonar amb brío i solvència. El solista, va donar mostres del seu virtuosisme, deixant clar com podia aportar a l’Orquestra.

El programa va continuar amb el Vals de la Serenata per a cordes en Do Major op.48 de P.I. Txaikovski. Una coneguda peça que, sovint, passa desapercebut el seu autor. Bellesa i l’alegria dels valsos. Va estar seguit pel Nocturn del Quartet núm.2 d’ A. Borodin. Si la peça en format quartet és molt delicada, la participació de l’Orquestra li va donar una profunditat plena d’emoció. Choros núm.1 d’ H. Villa-Lobos, el gran mestre brasiler, va omplir de saudade la sala. Música d’arrel inequivocament popular que el mestre va saber donar prestigi.

I el concert acabà amb la Dansa Hongaresa núm.5 de J. Brahms, que com va dir el Mestre Bosi, no li cal presentació.

L’Orquestra de Cambra de Granollers no és una promessa de futur, és una realitat feliç que ha d’omplir d’orgull a la ciutat. Amb un lideratge per part del director, Corrado Bosi, suau però ben perceptible. Va sonar en perfecta forma malgrat tots aquests mesos de inactivitat forçada. L’entrega dels músics no garanteix la qualitat de l’execució, és clar que no, però si més no, assegura la capacitat de transmetre emoció al públic. I ells ho aconsegueixen. Ahir vam, assistir-hi a un concert que, per sobra altra consideració, va estar ple d’emoció. Emoció a l’escenari, emoció al podium i emoció a la platea.

És el primer de la temporada. Ens esperen moments d’enorme felicitat amb aquest grup de músics.

Xabier Díaz, el amigo del Norte

Un concierto de Xabier Díaz donde presentó en Barcelona su CD «Noró» un buen ejemplo de música tradicional gallega convertida en worldmusic

 

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Cuando eres amante de músicas no comerciales resulta difícil poder ver en concierto a tus artistas queridos. Por contra, cuando tienes oportunidad de verlos en directo, el placer se multiplica. Esto es, entre otras muchas cosas, lo que nos sucedió el domingo 7 de octubre con Xabier Díaz y las Adufeiras de Salitre, en el concierto que tuvo lugar en el Centre Artesà tradicionàrius.

Xabier venía para presentar su último Cd “Noró (Algunhas músicas do norte)” que publicó este mismo año. De entrada, sorpresa por poder oír la obra de un músico que no se expresa ni en inglés ni en castellano. El iberísmo cultural, como bien denunció desde el escenario Xabier, es un bien muy escaso. Los deseos del nacionalismo rancio español serían aplastar toda expresión de la diversidad cultural del estado.

img_20181007_181845839Nosotros, que sí que creemos en la multiculturalidad ya habíamos dedicado un espacio de atención a “Noró” en otro espacio personal, el podcast Pobrecito Satanás, al que os invitamos si os interesa este tipo de música. Además, según me dijo en una ocasión el propio  Xabier, a quien le gusta este tipo de música, seguro que es buena gente.

Lo primero que cabe decir es que la coqueta sala del Tradicionàrius estaba llena. Los supuestos artistas minoritàrios quizás, si se les da la oportunidad, demuestran que tienen un cierto poder de convocatòria. Desde este punto de vista, felicitar a Tradicionàrius por la iniciativa de incluir en su programación de otoño a Xabier Díaz.

En el escenario, sin mucha puesta en escena, que no era necesaria, las fantàsticas Adufeiras de salitre, sus adufes y sus voces imprescindibles, los hermanos Álvarez, Gutier con el violín y la zanfona, Javier con el acordeón diatónico, y Xabier Díaz con la percusión, gaita y las voces.

Con unos primeros temas de calentamiento, el concierto entra en una fase de creciente emoción, fácilmente visible entre el público, entregado y, la más de las veces muy emocionado, que nos muestra a un artista con muchos años de recorrido que domina a la perfección el contacto con el público. Su humor gallego se convierte en un hilo de complicidad con todos nosotros, casi mágico.

La música tradicional nació, entre otras cosas, para ser bailada. El Cd, y por extensión su concierto, es una reivindicación de esta función esencial de la música. Desde el escenario nos encorajó a lanzarnos a ocupar los escasos espacios libres de la sala, bailando. Y la respuesta del público, un público que era evidente que compartía estos principios, fue entusiasta.img_20181007_204935160

Las piezas iban enlazándose unas con otras, con unos músicos inspirados y unas adufeiras que sonaban, compactas, bellas… Está claro que este espectáculo está ya muy rodado, muy maduro. Seguramente, fue un buen momento para degustarlo.

Xabier reivindicó la necesidad de que la música tradicional sea exigente consigo misma. No es suficiente recuperar ese valioso patrimonio cultural que tenemos. Hay que cuidarlo, hay que trabajar con empeño por él y eso quiere decir trabajar mucho, tocar con expertez y máxima perícia. No nos podemos conformar con recuperarlo, le hemos de dar el máximo brillo posible.

El final del concierto fue una apoteosis de música en el escenario de baile en la platea y de gente arriba y abajo muy, muy feliz.

Nuestro artista va por el camino de ser una estrella. No una estrella fulgurante, cegadora, no. Eso lo dejamos para el pop y el rock. Es un artista comprometido con su país, con si idioma, con su cultura, con los valores que nos hacen mejores. Desde una humildad cristalina nos dejó dos perlas que me resisto no poner de realce: le regaló un ejemplar de “Noró” a Nadia, la más joven bailadora de la sesión en brazos de su madre y dedicó el concierto a un emigrante gallego que estaba entre nosotros a pesar de su silla de ruedas.

En definitiva, emoción, belleza, y comprobar una vez más como la música tradicional, esa que se conservó gracias a tantas mujeres, puede ser de radical actualidad siempre que se la trate con respeto pero a la vez se la traiga a nuestros días. Larga vida a la música tradicional!!!!

 

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